28/6/17

Comprar o alquilar la segunda residencia, el eterno dilema


Para miles de españoles que año tras año eligen el mismo destino de vacaciones porque les gusta el entorno, los precios de la zona se ajustan a su presupuesto y, en la mayoría de los casos, han echado también raíces en su lugar de descanso llega un momento en el que todos se hacen la misma pregunta: ¿y si me compro aquí la segunda residencia y dejo de pagar alquileres turísticos?

Pero el problema es que desde un punto de vista meramente económico, la adquisición de un inmueble para utilizar solo durante temporadas en la costa o en la montaña españolas es significativamente más caro que alquilarlo. Así lo corroboró este periódico en un estudio comparativo entre los costes de alquilar el mes de agosto un piso de dos habitaciones en cuatro de los destinos más visitados en verano por los españoles (Benidorm, Benalmádena, Sitges y La Manga) y comprar una casa de similares características en las mismas localidades.

Mientras que en el caso del arrendamiento los gastos acaban cuando se desembolsa la renta, en el caso de la vivienda en propiedad, al precio de compra hay que sumar los impuestos, los gastos de notario y registro, los de hipoteca si se suscribe una para financiar la operación y los seguros y costes de mantenimiento del inmueble.

Como contrapartida, disponer de una casa en propiedad en el lugar de vacaciones permite disfrutar de ella todo el año, alquilarla cuando no se utilice e incluso obtener plusvalías cuando se venda, por no hablar del valor sentimental que también puede acabar adquiriendo. En este sentido, los expertos recomiendan no solo tener en cuenta el precio del alquiler vacacional versus el de compra y sí valorar otras cuestiones, como su rentabilidad futura.

Y pese a que el alquiler es la fórmula de disfrute vacacional predominante en Bizkaia, Canarias, Baleares, Pontevedra y alrededores de Barcelona y costa de El Garraf, entre otras, según el informe de Tinsa; lo cierto es que en España uno de cada tres hogares dispone de una segunda vivienda, según cifras del BCE.

 
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