9/6/16

¿Qué vale realmente una vivienda?


En todo proceso de compraventa de una vivienda deben de considerarse aspectos de muy distinta naturaleza. Uno de los que poseen mayor trascendencia, y que se aborda en las fases iniciales, es el que se refiere a la valoración, ya que permite determinar el precio preciso a desembolsar o a percibir por un inmueble. Aquí es donde los particulares se topan con uno de los mayores interrogantes del proceso: conocer cuál es el precio exacto al que se están cerrando las transacciones de inmuebles similares en su zona.

Ante este dilema, los particulares pueden recurrir a las estadísticas oficiales. Sin embargo, estas cifras sólo recogen una radiografía general del sector sin ofrecer un análisis riguroso que se ajuste a la realidad específica de un determinado inmueble en una ubicación concreta. Es importante tener claro que el mercado inmobiliario se caracteriza por su disparidad geográfica y que cada región muestra una evolución distinta en todas las variables: precios, transacciones, oferta, demanda, evolución del stock, etcétera. Por tanto, no se puede hablar de un único mercado inmobiliario porque las grandes diferencias de precios se pueden apreciar incluso en barrios contiguos, lo que pone de manifiesto la existencia de distintos micromercados con comportamientos diferenciados.

Otra referencia que se suele tomar en consideración son los precios de oferta que podemos ver en los anuncios de los portales inmobiliarios, pero estos tampoco tienen por qué coincidir con el precio final de la transacción. Según los datos de Solvia, la diferencia entre el precio de oferta y el precio final de una vivienda en la ciudad de Madrid puede superar el 20%. No obstante, es importante señalar que esta brecha es muy dispar a medida que el análisis se focaliza en barrios concretos.

Para salvar estas dificultades hay que recurrir a diferentes operadores inmobiliarios. No obstante, sus análisis pueden estar limitados por su ámbito de actuación y la información a la que tienen acceso. Por tanto, queda patente que la falta de transparencia y de claridad en la información inmobiliaria disponible para compradores y vendedores únicamente puede ser resuelta a través de la utilización de herramientas de big data que otorguen un conocimiento profundo de los distintos micromercados inmobiliarios y, por ende, de las transacciones y de los precios en una determinada zona, así como la previsible evolución.

Contar con esta capacidad de análisis del precio real es imprescindible para poder tomar decisiones acertadas. El objetivo está claro: prestar el mejor asesoramiento durante el proceso de compraventa a unos clientes cada vez más exigentes en términos de calidad y transparencia de la información que se les ofrece.

Fuente: http://www.elpais.com/
 
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