Claves para reformar tu casa y no morir en el intento: imprevistos, presupuesto...



En plena crisis, la rehabilitación ha ganado peso a pasos agigantados entre quienes, ante la imposibilidad de cambiar de casa, han decidido destinar una parte de sus ahorros a mejorar sus viviendas. Asimismo, la abrupta caída de los precios de la vivienda ha llevado a muchos particulares a plantearse comprar barato un piso de segunda mano y reformarlo para poder acceder a la casa de sus sueños. Para afrontar una reforma y no morir en el intento, es necesario tomar ciertas precauciones.

1.- Echa mano de la calculadora

Como en cualquier otra operación inmobiliaria, cuando se compra para rehabilitar es necesario hacer números para evitar disgustos. Además del importe de la compraventa, es necesario tener muy claro el tipo de reforma que queremos realizar y, por tanto, el dinero del que disponemos para afrontarla, incluyendo posibles imprevistos que pueden incrementar desagradablemente nuestro presupuesto. 

En una reforma siempre pueden surgir imprevistos: muros de carga, humedades, termitas...

"En esta vivienda, por ejemplo (ver el vídeo), sabíamos antes de que el cliente la comprara que tenía humedades. Por eso, la primera inversión que se realizó fue un tratamiento muy potente para acabar con ellas y que consistió en aplicar resinas que impiden que el agua suba por las paredes o cámaras de aire en las paredes para tener la ventilación suficiente en caso de que aparezcan las humedades", explica a El Confidencial el arquitecto Paco Rey, del estudio BTJ Arquitectos, que ha contado con el apoyo de Jonas Östergerg, consultor creativo de la empresa Amboage y fundador de Domus Interior Design, para el diseño de la cocina y mobiliario según las directrices y el proyecto del estudio de arquitectura.

Esta vivienda de 80 metros útiles y 24 metros cuadrados de terraza -que no pertenece a la comunidad sino que es privada- se compró por 340.000 euros y para su reforma se ha realizado una inversión aproximada de entre 700 y 800 euros por metro cuadrado, de los cuales unos 150-200 se destinaron al tratamiento de humedades. Es decir, de un presupuesto aproximado de unos 65.000 euros, 15.000 se destinaron a resolver este problema, en torno al 20% del gasto final. 
Salón de una vivienda reformada en el barrio de Salamanca.
2.- No pierdas la calma ante posibles imprevistos

Cuando compramos una vivienda para reformar, podemos encontrarnos desde grifos o radiadores que gotean, tuberías viejas, desniveles en el suelo, instalaciones -por ejemplo, de calefacción central- que no se pueden tocar, averías varias, termitas, pasando por humedades, muros de carga imprevistos o, en el peor de los casos, amianto.

Por eso, no está de más, antes de cerrar la compra de una vivienda, contar con el asesoramiento de un profesional. No obstante, no siempre es posible detectar vicios ocultos. Si estos aparecen una vez formalizada la compraventa, el vendedor debe responder ante el comprador por los vicios o defectos ocultos que tuviere el inmueble si lo hacen impropio para el uso a que se destina, o si disminuyen de tal modo su uso que, de haberlos conocido el comprador, no lo habría adquirido o habría dado menos dinero por él, explican los letrados del despacho V Abogados

Cuando compramos para reformar pueden surgir imprevistos como humedades, muros de carga...

"Desde su construcción en el año 1933 no se había realizado en la vivienda ninguna reforma seria. No presentaba ninguna patología de construcción salvo humedades y, aunque realizamos dos visitas con el cliente para ir tomando medidas y poder trabajar en el proyecto, una vez firmadas las escrituras y cuando nos pusimos manos a la obra, descubrimos un muro de carga oculto que no solo no se podía tirar sino que nos obligó a cambiar completamente el proyecto de rehabilitación que habíamos planteado para la vivienda", recuerda Paco Rey.

"El muro estaba oculto tras un armario que, por respeto a la intimidad del anterior dueño, no miramos. Cuando apareció, casi se nos para el corazón, tanto al estudio de arquitectura como al cliente", recuerda Rey. "Para resolver el desagradable imprevisto lo que hicimos fue rediseñar el proyecto de la vivienda e integrarlo dentro de ella. El resultado final salta a la vista. El ladrillo del muro de carga da personalidad a la casa y aporta ese toque de color que contrasta con el blanco de las paredes y de los muebles", apunta Paco Rey, quien explica que otro de los hándicaps de la vivienda fue recuperar la luz natural.
3.- Haz una lista con tus prioridades

Este tipo de contratiempos pueden provocar una importante 'mordida' a nuestro presupuesto, de tal manera que es necesario contar con un presupuesto holgado para poder hacer frente a ellos y seguir adelante con la reforma. 

"Las desviaciones del presupuesto generalmente se producen más por añadidos que quiere realizar el cliente que por imprevistos", explica Paco Rey. "Es muy frecuente que a mitad de obra se hagan cambios en las calidades, de ahí que lo aconsejable sea tener un colchón económico adicional en torno al 10% respecto a lo que nos queremos gastar".

Hay que tener un listado con aquello a lo que no estamos dispuestos a renunciar

Por eso, es fundamental tener un listado con aquello a lo que no estamos dispuestos a renunciar, y si finalmente llega el presupuesto, podremos hacer hueco a los caprichos. Además, hay reformas que apenas consisten en un lavado de cara mientras que otras suponen un cambio radical de la vivienda. La reforma de este bajo e interior en pleno barrio de Salamanca supuso una transformación total, puesto que se tiraron todos los tabiques y se vació por completo. Pero hay trabajos mucho más sencillos. 

De hecho, lo más habitual siguen siendo reformas de menor calado y que, por tanto, suponen un menor desembolso para el propietario de la vivienda. Según el último estudio sobre reformas del hogar que elabora anualmente fotocasa.es, los españoles que han realizado obras en su vivienda durante 2015 han gastado menos dinero que los que lo hicieron el pasado año, aun realizando las mismas reformas.

De los que tienen previsto reformar su vivienda a corto o medio plazo, el 58% de los encuestados piensa gastarse menos de 6.000 euros; el 22%, entre 6.000 y 15.000 euros; el 12%, entre 15.000 y 30.000, y apenas un 8% tiene previsto invertir más de 30.000 euros en la reforma de su hogar.
4.- Ponte en manos de profesionales

En ocasiones, lo barato puede salir caro. Es fundamental que nos pongamos en manos de profesionales -arquitectos, constructores...- para evitar disgustos y también para contar con el mejor asesoramiento en caso de imprevistos. Ellos sabrán cómo reaccionar ante ellos y buscar soluciones.

 
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