El futuro dueño del Edificio España busca 200 millones para las obras


Siguiente etapa en el culebrón sobre el Edificio España de Madrid. En las próximas semanas, previsiblemente antes de octubre, el empresario murciano Trinitario Casanova debe ejecutar la opción de compra del inmueble a la compañía china Dalian Wanda, que lo puso a la venta tras no lograr un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid para rehabilitar el emblemático inmueble de los años cincuenta. El dueño del Grupo Baraka dispone de una carta de intenciones para ejercer la adquisición en la que se establece un precio 272 millones de euros. Desde la propia firma se explica que utilizarán recursos propios para hacerse con la propiedad y se plantean la financiación externa para acometer la reforma.

La compañía explica que ni está buscando socios ni hay necesidad de solicitar préstamos para afrontar la compra a Wanda, ya que se abordará con recursos propios. Sin embargo, para las obras el promotor está abierto a otras fuentes de dinero, según fuentes del sector. De hecho, desde la empresa murciana se asegura que el empresario ya ha sido contactado por algunos bancos para ofrecer financiación. El grupo Baraka indica que esa obra tendrá un coste de alrededor de 200 millones, aunque todavía no han concretado el proyecto arquitectónico. Está previsto que el inmueble mantenga su uso hotelero, residencial y comercial.

Casanova inicialmente dispone de recursos suficientes, indican fuentes conocedoras de la operación, tras la venta de la inmobiliaria Hispania por 650 millones en 2008 al empresario José Ramón Carabantes. Después de esa transacción protagonizó una de las acciones más oscuras de su biografía. Había adquirido 42 millones de acciones de Popular, en gran parte financiadas por Fortis, haciéndose con un 3,5% de la entidad. Pero ante la caída del valor en Bolsa, difundió falsos rumores de opa sobre el banco para aumentar el precio de las acciones. Este hecho le valió una condena el pasado junio a un año de prisión por un delito contra el mercado y los consumidores. Fuentes bancarias indican que Casanova ya se deshizo de ese capital y pagó al banco belga, una entidad que desapareció por la crisis financiera.

Wanda percibió a Casanova como un comprador fiable. Incluso el empresario aportó una señal voluntariamente para mostrar su interés real, comenta un directivo conocedor del proceso, que explica que si el promotor lo desea, puede afrontar el proyecto con sus propios recursos, aunque indica que tal vez finalmente vaya acompañado por algún socio.

Aunque varios expertos del sector creen que Casanova –que está al frente como administrador, socio o apoderado en 18 sociedades, según recoge Insight View– irá acompañado de algún socio desde el inicio, porque financiar 272 millones de su propio bolsillo sería inasumible. Varios directivos indican incluso que después del choque con el Popular, difícilmente va a encontrar recursos en la banca española. Una versión que contrasta con la ofrecida por Baraka, en la que muestra el interés de varias entidades financieras.

Un ejecutivo de una empresa inmobiliaria explica, a su vez, que un intermediario de Baraka ya ha comenzado a contactar con las compañías del sector buscando posibles socios, aunque el proyecto todavía se encuentra en fase muy inicial. Los expertos consultados entienden que el promotor intentará comprar y rehabilitar el edificio junto a socio para luego venderlo, aunque no descartan que lo pueda revender antes de reformar el inmueble si encuentra un inversor.

Trinitario Casanova quiere entrar en el Edificio España con buen pie a diferencia de lo que le ocurrió a Wanda, el todavía propietario del inmueble. Desde Baraka se asegura que la relación con el Ayuntamiento es excelente y que ha habido muy buena sintonía entre ambas partes porque en todo momento planean ceñirse a la normativa vigente.

El empresario murciano ya se ha reunido con José Manuel Calvo, concejal de Urbanismo, y el encuentro fue visto de forma positiva desde el Consistorio. “La voluntad de ambas partes fue muy buena y de colaboración”, señala un portavoz municipal.

Trata así de evitar un conflicto como el del grupo chino con el equipo de la alcaldesa Manuela Carmena (Ahora Madrid). Wanda, fundado por el magnate Wang Jianlin, adquirió en 2014 el edificio a Santander por 265 millones. El rascacielos de 25 plantas y casi 120 metros de altura es un símbolo de la capital y del desarrollismo de los años cincuenta.

La idea del inversor asiático fue derribar el inmueble para volver a construirlo piedra a piedra. Pero se encontró con que la comisión local de patrimonio –en la que participan tanto la Comunidad de Madrid (PP) como el Ayuntamiento– le recordó que la fachada principal y los laterales están protegidos, por lo que debía mantener el cascarón.

Llegó entonces el tira y afloja entre Wanda y el Ayuntamiento, aprovechado por la oposición municipal para acusar a Carmena –en el cargo desde 2015– de paralizar las inversiones extranjeras. Hasta que Wang decidió ponerlo a la venta a comienzo de año.

Inicialmente está previsto, pero no confirmado, que el Grupo Baraka mantenga el uso hotelero, de viviendas y galería comercial tras la reforma del edificio. Se abren también otras cuestiones respecto a si el futuro dueño también tendrá que sufragar una parte de la reforma de la aledaña Plaza de España, como preveía la anterior alcaldesa Ana Botella... una cuenta que puede elevarse a varias decenas de millones.

Fuente: http://www.cincodias.com/
 
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