20/7/16

Santander y Popular duplican el volumen de hipotecas de alto riesgo


Las entidades cada vez adoptan más riesgos a la hora de conceder financiación, tanto a hogares como a empresas. El Banco de España está vigilante a prácticas que podrían poner en riesgo la estabilidad futura del sistema, por lo que ha decidido extremar la precaución en determinados segmentos.

Así, analizará de manera singular los créditos hipotecarios cuyo importe supere el 80% del valor del piso e intentará poner coto en aquellos que son de altísimo riesgo al superar el 100% de la tasación.

En los últimos tiempos los bancos están siendo menos exigentes con el fin de lograr ingresos y rentabilidad. Las operaciones cuyo loan to value (LTV) -ratio del préstamo sobre el valor- supera el 80% en las nuevas contrataciones de hipotecas alcanza ya el 15% del total. De este porcentaje, hay una parte con un LTV por encima del 100%, que está provocando que el stock de este tipo de financiación llegue a incrementarse en distintas entidades.

Este incremento se da sobre todo en los grupos con una política de venta de adjudicados más activa, donde los requerimientos a los clientes son más flexibles, para desprenderse de un mayor número de pisos. Así, en Santander, el saldo de créditos a particulares con más del 100% del valor se duplicaron el año pasado, según los últimos datos disponibles, hasta los 6.500 millones. En el Popular casi se doblaron, al crecer un 85%, y situarse en 1.349 millones.
Ventas de viviendas

De entre las grandes entidades, el Santander es la que menos inmuebles posee en cartera debido a su estrategia de acelerar lo máximo posible las desinversiones de estos activos que lastran la rentabilidad. De hecho, es uno de los pocos bancos que está reduciendo los adjudicados. En 2015, la disminución fue del 5%. Posee pisos y suelo por 10.609 millones en términos brutos, sin contar las provisiones por ajustes de valoración.

El Popular decidió el ejercicio pasado elevar el ritmo de salida de los activos no productivos, entre los que destacan los inmuebles, siguiendo los pasos de sus principales rivales. El ejercicio pasado esta cartera, en su caso, siguió creciendo por una mayor entrada de morosidad. La subida fue del 19,4%, hasta un total de 16.132 millones. La intención del banco, tras ampliar capital y elevar las coberturas de este tipo de activos no rentables, es rebajar en 15.000 millones el volumen de pisos y préstamos morosos hasta finales de 2018.

El grupo que preside Ángel Ron ultima en la actualidad los detalles para la creación de un fondo compuesto por 4.000 millones en inmuebles, cuyo capital mayoritario será traspasado a terceros inversores para su desconsolidación del balance.

Al mismo, tiempo tiene un proyecto ambicioso para deshacerse de inmuebles a través de la red de sucursales, para lo cual la entidad disponía hasta hace poco tiempo una hipoteca que ofrecía hasta el 110% de la tasación.

Otras entidades, como el Sabadell, BMN y Abanca, también han incrementado el volumen de hipotecas de alto riesgo, en más de un 25%, pero los volúmenes de éstas sobre el total de crédito para la adquisición de viviendas sigue siendo relativamente bajo. En el caso de Sadadell representan menos del 4%; en Abanca, un 5,1%; y en BMN, un 6,7%.

En Santander los préstamos con un LTV superior al 100% ascienden a un 12,9%, mientras que en Popular, llegan al 7,4%. El grupo que más porcentaje de créditos de alto riesgo acumulaba a finales de 2015 es Kutxabank, con casi el 15%. La entidad vasca, si bien, redujo el volumen de este tipo de financiación en más de un 16%.

Los bancos que presentan una mayor prudencia son Bankinter, Ibercaja y Caixabank, con menos de un 1% de hipotecas con riesgo excesivo sobre la cartera.
Recorte de la morosidad

Los impagos en estas hipotecas es más elevado que en aquellas cuyo LTV es mayor. Sobrepasa en muchos casos el umbral del 50%. A pesar de la asunción de riesgos, en Santander la tasa de morosidad cae en este tipo de créditos hasta el 21%. En el Popular, el ratio también se reduce y, además, es significativamente más bajo, de apenas el 7%, con un saldo dudoso de sólo 91 millones de euros.

En la época del boom inmobiliario, el sector generalizó las ofertas de hipotecas con un LTV superior al 100% de la tasación para que los clientes pudieran hacer frente a los costes legales y administrativos de los contratos, que superaban el 10% del precio, y al acondicionamiento de las viviendas.

En la actualidad, tras ocho años de crisis, las entidades han comenzado a incrementar este tipo de operaciones, aunque con la diferencia de que los importes medios que conceden son mucho menos relevantes. Una hipoteca media en España llegó a alcanzar los 150.000 euros, mientras que ahora apenas sobrepasa los 108.000 euros. En el ejercicio de 2013 registró un mínimo de 94.000 euros.

Fuente: http://www.eleconomista.es/
 
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