Septiembre marca la vuelta al trabajo y a la rutina, pero no para los estudiantes universitarios. Para ellos comienza en muchos casos un largo peregrinaje en busca de piso si es que no han mantenido el que tenían el año anterior. Y como siempre que existe demanda, surge o hay oferta.
En el caso de los estudiantes, “los pisos más recomendables son aquellos situados en zonas céntricas o cerca de las universidades. Los más buscados tienen más de tres dormitorios y se alquilarán mucho más rápido si tienen el mismo número de baños”, precisa Manuel Gandarias, director del Gabinete de Estudios de Pisos.com.
A esto hay que sumar estancias comunes espaciosas, sobre todo el salón y la cocina, para que la convivencia sea lo más cómoda posible. El tamaño es muy importante Los datos de Fotocasa hablan de pisos grandes, especialmente para estar ubicados en el centro, de entre 87 y 114 metros cuadrados de media con habitaciones de entre 15,6 y 24,6 metros cuadrados, aunque la medida concreta dependerá ya de cada ciudad.
Lo mismo ocurre con los ingresos. Un estudio del portal inmobiliario cifra en 294 euros los ingresos medios por alquilar una habitación a estudiantes, si bien esta cifra alcanza los 350 euros en Barcelona y los 335 en Madrid. En el lado contrario, en Santiago de Compostela cobrarán 183 euros de media por habitación, y los de Valladolid, 199, un 38 y un 32%, respectivamente, por debajo de la media.
El alquiler para estudiantes es más caro de media que para otros perfiles Estas cifras contrastan con las ganancias de 326 euros por alquiler de habitación a cualquier perfil en Madrid y los 305 euros de Cataluña, también según Fotocasa.
La edad en este caso va desde los 25 a los 34 años y, normalmente, se trata de personas con empleo que no pueden acceder a otra fórmula para tener su vivienda. Los números apoyan el alquiler a estudiantes, que cuentan entre sus ventajas poder apostar por el alquiler compartido con “una rentabilidad por la casa mayor que si lo alquilásemos a una sola persona”, recalca Gandarias.
Esto supone también una doble garantía, ya que difícilmente se desocuparán todas las habitaciones de golpe. Aunque como recalcan desde Idealista.com, alquilar a estudiantes no debería ser diferente de hacerlo a otros inquilinos, la mente del propietario sí que opera de forma distinta cuando se prepara para arrendar a este tipo de perfiles.
En buenas condiciones Está muy extendida la idea de que un piso de estudiantes apenas requiere mantenimiento y no es necesario cuidarlo ni reformarlo. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que, como desvela el experto canadiense y presentador del programa Tu casa lo vale, Scott McGillivray, no hacen falta acabados de lujo, sino más bien casas funcionales, limpias y bien acabadas. Gandarias reconoce que, efectivamente, “los estudiantes suelen ser menos exigentes porque saben que el alquiler es algo temporal. No obstante, querrán tener zonas comunes agradables y un espacio privado cuidado. El piso debe estar en buenas condiciones de habitabilidad”. Lo parejas que están la oferta y la demanda también hace que estos alquileres sean más rentables.
De hecho, en las grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, los estudiantes en busca de piso superan a quienes quieren alquilar a estos perfiles, por lo que difícilmente se quedará la casa vacía. Además, quienes lo deseen pueden incluso aprovechar los meses estivales para realquilar el piso siempre que el contrato firmado no sea por 12 meses, pues el mercado de alquiler a estudiantes es altamente estacional y predecible.
Alta rotación Pero no todo son ventajas, ni desde el punto de vista económico ni desde el del ‘trabajo’ como casero. La alta estacionalidad también trae consigo una alta rotación de inquilinos. Dicho de otra forma, es muy posible que cada año debas buscar nuevos arrendatarios, con todo lo que eso supone en términos de inversión de tiempo y dinero en arreglar el piso.
En esta línea, los estudiantes requieren un mayor mantenimiento en todos los sentidos. Por un lado tienden a ser menos cuidadosos con el mobiliario, aunque muy lejos del mito de que destrozarán el piso. Lo que sí podemos esperar es que hagan alguna fiesta que otra, lo que por otro lado también repercutirá en posibles reprimendas y encontronazos con el resto de la comunidad de propietarios. Por último, la fiscalidad tampoco está del lado de los estudiantes.
Si se opta por la modalidad de alquiler por temporada, sin firmar un contrato de 12 meses, no podrás aplicar ningún tipo de reducción al rendimiento que obtengas al hacer la declaración de la renta. E incluso en el caso contrario, difícilmente podrás beneficiarte de la reducción del 100% por ser menores de 30 años, ya que sus ingresos no suelen superar el Iprem, uno de los requisitos para aplicar esta ventaja.
Así, deberás pagar impuestos por el total que ganes de este alquiler. Consejos prácticos
PARA INQUILINOS
Comprobar. Hay que asegurarse de que todo está en correcto estado. No dejes de mirar que electrodomésticos, grifos y demás funcionan antes de firmar el contrato.
Haz fotos. Saca fotos del estado general del piso y las imperfecciones, fallos y cosas rotas que veas nada más entrar y envíaselas a tu casero.
Haz lo mismo en el momento de salir para evitar reclamaciones de desperfectos improcedentes.
Es tu casa. En el momento en el que firmas el alquiler, la vivienda es como si fuese tuya. El casero no tendrá derecho a entrar a no ser que tú le dejes, aunque siempre es aconsejable permitírselo si lo pide. Es mejor llevarse bien. En caso de rotura. Como inquilino deberás reponer los elementos que se desgasten por el uso cotidiano, pero no un electrodoméstico que se estropea o una tubería que se rompe, salvo que el hecho tenga que ver con algo que hayas hecho.
PARA PROPIETARIOS
Inventario. Si el piso tiene muebles, haz un inventario para dárselo al inquilino y que lo firme. También puede ser recomendable hacer fotos de su estado, aunque debes tener en cuenta que habrá un cierto deterioro por el uso.
Aval paterno. Como es lógico, un estudiante carece de recursos propios, así que su solidez económica vendrá dada por sus padres. Si puedes hablar con ellos, mejor, y si no, busca su participación en el contrato vía avales.
Mejor, la intuición. Es tu casa y tú marcas el nivel de seguridad que quieres para ella. Entrevista a cuantos estudiantes necesites, pero recuerda que en muchos casos deberás guiarte por tu intuición más que por referencias.
Fuente: http://www.20minutos.es/
